
Es la fidelidad un tema poco de moda hoy en día, nadie valora esta virtud. Para mí sin embargo es de las que más dicen de una persona, alguien fiel a un amigo, fiel a un equipo, fiel a su pareja, fiel a una vocación, fiel a una promesa… es alguien en quién se puede confiar, no es una veleta que cambia según por donde le pegue el viento. Las personas tenemos que ser estables, seguras, comprometidas. Esto no quiere decir que si te has equivocado en una elección y hay posibilidad de cambiar no se deba hacer, pero desconfío de quién se pasa la vida dando tumbos sin encontrar estabilidad. La vida son tomas de decisiones constantes, qué coche comprarte, dónde vivir, qué estudiar… unas tienen mayor repercusión en el futuro y otras menos, unas serán las correctas y otras no. Pero hay que saber elegir, ser leal y sobre todo hay que asumir las consecuencias.
La infidelidad no es por el hecho en sí, que también y mucho, pero conlleva muchas cosas, entre ellas mentiras y una gran falta de respeto. No existen justificaciones válidas; ser infiel porque aún no se está casado, porque hay crisis en el matrimonio, porque te sientes solo, porque quieres hacer lo que te apetece… Esto es el egoísmo en estado puro pero a nadie le gusta ser engañado. Que peligro tiene la pasión si no interviene la razón. Mucha gente se entrega a alguna causa con tanto entusiasmo que lo da todo por ella, dedica todo su tiempo, todas sus ilusiones, puede que su dinero…; o puede que no fuera tanta la pasión que sentía, pero sí creía en la necesidad de entregarse a ella.
Ocurre que a veces las cosas resultan no ser como las esperábamos, y no porque sean malas, sino porque nosotros buscábamos otra cosa. Pero suele suceder que cuando se ha dado uno cuenta, ya ha pasado algún tiempo. Les pasa a las personas que han pasado por aquí, que suelen experimentar un sentimiento contrario por eso por lo que tanto dieron. Y es que claro, cuando has “desperdiciado” tanto, en algo que ahora no valoras nada, es normal sentir, no sólo el fracaso, sino impotencia, rabia, desprecio… y otra cantidad de malos sentimientos que nos llevan al rencor.
¡Qué importante es pensar las cosas bien! Antes de involucrarse en algo, y más si la causa te exige mucho, es mejor meditarlo bien y no tomar la decisión bajo influencia de nada ni nadie.
Dice una frase, “la madurez es el arte de vivir en paz con lo que es imposible cambiar”. Una de las cosas que está muy ligada a la madurez, es la responsabilidad.
Antes de alcanzar la madurez se pueden tomar muchas decisiones, algunas importantes que marcan nuestra vida (para bien o para mal), pero sigue siendo inmadura la persona que no se hace responsable de ellas.
Dice otra frase, “no hay viento favorable para quién no sabe dónde va”, al inmaduro le pasa esto, no sabe a dónde va, no sabe que quiere, es además inseguro y no sabe decidir por sí mismo y no es responsable de sus decisiones, por lo que lo único que le queda es culpar a los demás e ir dando tumbos por la vida, ser rencoroso... el rencor lleva al odio.
Del amor al odio hay sólo un paso, la inmadurez.MARISA
La infidelidad no es por el hecho en sí, que también y mucho, pero conlleva muchas cosas, entre ellas mentiras y una gran falta de respeto. No existen justificaciones válidas; ser infiel porque aún no se está casado, porque hay crisis en el matrimonio, porque te sientes solo, porque quieres hacer lo que te apetece… Esto es el egoísmo en estado puro pero a nadie le gusta ser engañado. Que peligro tiene la pasión si no interviene la razón. Mucha gente se entrega a alguna causa con tanto entusiasmo que lo da todo por ella, dedica todo su tiempo, todas sus ilusiones, puede que su dinero…; o puede que no fuera tanta la pasión que sentía, pero sí creía en la necesidad de entregarse a ella.
Ocurre que a veces las cosas resultan no ser como las esperábamos, y no porque sean malas, sino porque nosotros buscábamos otra cosa. Pero suele suceder que cuando se ha dado uno cuenta, ya ha pasado algún tiempo. Les pasa a las personas que han pasado por aquí, que suelen experimentar un sentimiento contrario por eso por lo que tanto dieron. Y es que claro, cuando has “desperdiciado” tanto, en algo que ahora no valoras nada, es normal sentir, no sólo el fracaso, sino impotencia, rabia, desprecio… y otra cantidad de malos sentimientos que nos llevan al rencor.
¡Qué importante es pensar las cosas bien! Antes de involucrarse en algo, y más si la causa te exige mucho, es mejor meditarlo bien y no tomar la decisión bajo influencia de nada ni nadie.
Dice una frase, “la madurez es el arte de vivir en paz con lo que es imposible cambiar”. Una de las cosas que está muy ligada a la madurez, es la responsabilidad.
Antes de alcanzar la madurez se pueden tomar muchas decisiones, algunas importantes que marcan nuestra vida (para bien o para mal), pero sigue siendo inmadura la persona que no se hace responsable de ellas.
Dice otra frase, “no hay viento favorable para quién no sabe dónde va”, al inmaduro le pasa esto, no sabe a dónde va, no sabe que quiere, es además inseguro y no sabe decidir por sí mismo y no es responsable de sus decisiones, por lo que lo único que le queda es culpar a los demás e ir dando tumbos por la vida, ser rencoroso... el rencor lleva al odio.
Del amor al odio hay sólo un paso, la inmadurez.MARISA
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